Shakespeare escribió sus obras entre 1592 y 1613. Las condiciones imperantes en las obras teatrales en la época Isabelina con respecto a su edición pueden enumerarse así: era tenido como seguro que el editar una obra escrita para el teatro llevaría a que no tuviera éxito en sus representaciones en escena. Además, cuando el autor la cedía en venta a un teatro, este quedaba con todos los derechos sobre ella, incluso con el de editarla. En cuanto a Shakesperare, todo parece indicar que su único interés con sus obras fue el de emplearlas en el teatro. Actividad esta en la cual tuvo gran éxito, e hizo que se conviertiera en un próspero terrateniente. Si a lo anterior se agrega la competencia que existía entre los diferentes teatros de la época Isabelina en Londres, lo cual llevaba a que se tratara de evitar que las obras escritas por un autor para un teatro fueran copiadas y usadas por otros, se comprende el poco interés que se tenía en editarlas. Todo lo cual condujo a que, muy probablemente, Shakespeare no revisara la edición de ninguna de sus obras, e incluso casi la mitad de ellas fue sólo editada por primera vez siete años después de su muerte, en 1623. Todo lo anterior condujo a que las ediciones "originales", si así pueden llamarse, de sus obras contengan innumerables errores de imprenta, de transcripción, omisiones de letras, palabras, frases e, incluso, apartes completos, etc.
Cuando Shakespeare murió solo diez y nueve de sus treinta y siete obras teatrales habían sido impresas en las ediciones que se han llamado los Cuartos, en referencia al tamaño del formato. Los primeros Cuartos parece que se originaron en editores un tanto inescrupulosos que no contaron con el autor para sus ediciones, haciendo trabajos bastante incompletos e imperfectos. Por tal razón se han llamado los "Bad Quarto". Luego se produjeron hasta otras tres ediciones de los Cuartos de algunas de las obras, parece que ya con la aprobación de Shakespeare. Los Segundos Cuartos han sido llamados los "Good Quarto". En 1623, siete años después de la muerte de Shakespeare, sus amigos y actores John Heminge y Henry Condell publicaron la primera edición de todas sus obras, con excepción de Pericles. Esta edición se ha llamado el Primer Folio, también en referencia al tamaño. Luego, en 1632, 1663 y 1685, se publicaron el Segundo, Tercero y Cuarto Folio respectivamente, ediciones que no aportaron nada nuevo, excepto la tercera, que incluyó a Pericles y otras seis obras.
De estas últimas seis ninguna se incluye ahora en las Obras Completas de Shakespeare, ni ninguna a llegado a merecer la distinción de ser considerada escrita por Shakespeare. Ya en los siglos XVIII, XIX y XX han aparecido las ediciones modernas elaboradas por algunos de los innumerables estudiosos de Shakespeare que han existido y que existen hoy, en especial en los países de habla inglesa. Tales ediciones modernas han tratado de corregir los diversos errores de imprenta, las omisiones, etc. utilizando los estudios exhaustivos a los documentos existentes de las obras de Shakespeare y de la Epoca Isabelina han podido autorizar. En algunas de dichas correcciones ha habido una casi general aceptación; en otras no.
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